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lunes, 24 de junio de 2013

Consejos para perder peso

Has engordado un poco durante el invierno porque has tenido un gran cambio en tu vida o has pasado un periodo difícil… Resultado: no te sientes bien con tu cuerpo y perder dos o tres kilos te haría bien. Doctissimo te da algunos consejos para adelgazar sin riesgos.
Consejos para perder peso 
© Thinkstock
Puedes lograr perder algunos kilos con dos condiciones: cambiar los hábitos alimentarops y aumentar la actividad física. Aunque hoy en día no practiques ningún ejercicio físico, la idea no es necesariamente hacer deporte, sino que una caminata cotidiana o un poco de natación semanal pueden hacer mucho.
¡Cuidado! Si debes perder cinco kilos o más, consulta con tu médico o dietista pues necesitas un seguimiento regular.

Algunos principios

Para perder peso debes partir de bases sólidas:
  • Darse tiempo, al menos un mes, para perder dos o tres kilos
  • Hacerse a la idea de pasar hambre y estar cansado
  • Respetar las reglas fijadas al comienzo
  • Evitar las carencias en vitaminas y minerales
  • No utilizar medicamentos o alimentos especiales para régimen
  • Respetar el placer de comer

Fijarse reglas y respetarlas

Para cambiar la alimentación, hay que reducir moderadamente los aportes calóricos, es decir, primero las materias grasas y los azúcares rápidos. Es absolutamente necesario respetar los buenos hábitos alimenticios agregando algunas simples reglas.
  • No saltarse comidas, sobre todo el desayuno que debe seguir siendo copioso. Conviene más hacer una comida ligera a la noche.
  • No comer nada fuera de las comidas. Si tienes hambre entre ellas, puedes beber un gran vaso de agua, un café o un té sin azúcar. También es bueno beber antes y durante la comida.
  • Continuar consumiendo hidratos de carbono en cada comida: pastas, arroz, papas o pan. Procuran una sensación de saciedad y aportan la energía que necesitamos, así como las fibras. Por el contrario, todo lo que las acompaña debe limitarse: salsas grasas, mantequilla, queso, nata, etc. Los hidratos de carbono deben consumirse solos o con un aderezo sin azúcar ni materias grasas.
  • Suprimir las bebidas gaseosas azucaradas.
  • Suprimir el alcohol y la cerveza. Puedes continuar bebiendo vino, tinto preferentemente, pero solo un vaso al día.
  • Evitar comer fuera de casa pues hace que sea más difícil controlar la alimentación. En un restaurante quizás es posible pero en casa de amigos es más difícil. Si estás invitada a una comida con otras personas, lo que debes hacer es reducir las cantidades y sobre todo no repetir.
  • Elige carnes magras y prefiere las de ave, sin piel, los pescados y los crustáceos.
  • Cuidado con las grasas ocultas: evita las carnes con salsa, los embutidos grasos, los gratinados ricos en leche, mantequilla o crema, quesos y huevos, las frituras, la bollería y la pastelería, los dulces y el chocolate, los helados, los pasteles, etc.
  • Come verduras sin límite y de cualquier tipo, crudas, cocidas o en sopa.
  • Come dos frutas al día pero no más.
Elige bien el método de cocción de los alimentos:
  • Las carnes, a la plancha o asadas.
  • Los pescados, a la plancha, al horno, al microondas o en papillote.
  • Las verduras, al vapor, estofadas o al microondas.
  • Haz que los aliños y las salsas sean lo menos grasos posible: pon un poco de aceite y luego utiliza limón, yogur o salsa de soja. Condimenta a tu gusto con hierbas aromáticas y especias. 

Para adelgazar, ante todo, ¡determinación!

Además de respetar estas reglas nutricionales, para perder peso es bueno saber elegir los alimentos menos energéticos. Es útil pues conocer en general el valor nutricional de los alimentos más comunes.
Es necesario también decidirse a no ceder ante las tentaciones. La primera semana es a menudo difícil pero el primer kilo perdido ya es alentador. Sin embargo, puedes permitirte las pequeñas alteraciones, a condición de que sean excepcionales. Hay que encontrar un equilibrio sin caer en la obsesión de la comida y en la frustración. De esta manera se evita el riesgo de romper el régimen y picotear de manera impulsiva para luego sentirse culpable y decidir privarse nuevamente, cayendo así en un círculo totalmente improductivo con relación al objetivo buscado: perder peso.
Dr. B. Sénemaud

Nos vemos más delgados y altos de lo que realmente somos




Los españoles creen ser más delgados y altos de lo que realmente son, lo que dificulta el tratamiento del sobrepeso.
Los obesos 'felices' se miran al espejo imagen y se ven delgados.
Esta es la conclusión principal de un estudio elaborado por la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA) y el Centro de Investigación sobre Fitoterapia (INFITO), en la que participaron 9.294 personas que deseaban perder peso.
Los resultados de la investigación han sido publicados en la revista Nutrición Hospitalaria y en ella se revela que hay una diferencia entre el peso y la altura que uno cree tener, y los kilos y centímetros de estatura que realmente posee.
Una diferencia que aumenta con la edad y es más acusada en hombres que en mujeres.
Uno de cada cuatro hombres y una de cada diez mujeres no tienen una percepción real de su peso y altura.
"Si no somos conscientes de que estamos en sobrepeso no podemos tomar medidas eficaces para atajarlo", advierte Jesús Román, presidente del comité científico de SEDCA.
"El sobrepeso es la antesala de la obesidad, que tiene consecuencias graves para la salud", explica por su parte la Dra. Pilar Riobó, jefe asociado de Endocrinología y Nutrición de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid.
"Antes del verano muchas personas quieren perder peso rápidamente pero no existen milagros para adelgazar", añade.
La fórmula para combatir el sobrepeso:
1. Acudir a un profesional sanitario (farmacéutico, médico o nutricionista) que diseñe una dieta equilibrada adaptada a las necesidades individuales de cada uno.
2. Combinar el plan de comidas con un programa de ejercicio.
3. Reforzar el tratamiento con preparados de plantas medicinales de dispensación en farmacia, con los que se puede perder peso de manera gradual y sana.
Preparados farmacéuticos como el té verde, la garcinia y el plantago "ayudan a obtener pérdidas moderadas de peso y, sobre todo, a no recuperarlo después", apunta Concha Navarro, catedrática de Farmacología de la Universidad de Granada y presidenta de INFITO.
Uno de los mitos más frecuentes sobre las plantas medicinales en el sobrepeso es que todas son iguales y da lo mismo dónde las adquiramos, lo que no es cierto.
"Sólo los preparados de plantas medicinales (en forma de cápsulas, comprimidos o jarabes) que se dispensan en la farmacia ofrecen seguridad y eficacia, junto el consejo de un profesional de la salud", afirma la profesora Navarro.
Cómo actúan
Las plantas medicinales pueden ayudar a reducir el sobrepeso a través de la disminución de la ingesta energética o de los depósitos grasos, del incremento en el gasto energético, de la inhibición de la absorción de lípidos o de la proliferación y diferenciación de adipocitos.
Una de las más eficaces es el té verde o Camilina. Su hoja "tiene efectos como el incremento en el gasto energético y en la oxidación de grasas y una disminución en la absorción de lípidos", señala la profesora Navarro.
El Mate o el Guaraná tienen efectos similares al té verde.
Otras plantas indicadas en el sobrepeso que han demostrado su eficacia son la Garcinia cambogia, que disminuye la lipogénesis (acumulación de grasas) y reduce el apetito.
Otras contienen mucílagos que inducen efecto saciante como el Plantago, o principios activos capaces de disminuir la grasa abdominal, como el Fucus.

domingo, 16 de junio de 2013

Sedentarios, fumadores y con sobrepeso

Agencias

Última revisión lunes 11 de julio de 2011

El 62% de los adultos españoles tiene exceso de peso, en concreto el 39% sobrepeso y el 23% obesidad, y el 28% fuma, la mayoría a diario. Son las principales conclusiones del Estudio ENRICA, el primero que incluye examen físico y muestras biológicas de 12.000 adultos españoles con más de 18 años.
Sedentarios, fumadores y con sobrepeso
El trabajo, desarrollado por José Ramón Banegas y Fernando Rodríguez-Artalejo, de la Universidad Autónoma de Madrid, ha sido presentado este lunes por el secretario general de Sanidad, José Martínez Olmos, y el presidente de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, Roberto Sabrido, y el consejero catalán de Salud, Boi Ruiz, cuyo departamento ha colaborado en este proyecto.
Según sus datos, los "muy frecuentes" problemas de peso de los españoles, que afectan sobre todo a hombres mayores, tienen que ver con su alto sedentarismo. El 86% de los adultos de este país lleva una vida sedentaria. De hecho, pasan unas 14 horas semanales viendo la televisión y unas siete horas frente al ordenador.
"A uno de cada dos ciudadanos se les aconseja realizar actividad física en su tiempo libre (al menos 150 minutos semanales de actividad de intensidad moderada ó 60 minutos semanales de actividad vigorosa), pero sólo el 30% sigue el consejo", señala Banegas.
Otro de los factores que influye en el aumento de peso es la dieta. Los españoles sólo consiguen un 3,7 en la escala de adecuación a la Dieta Mediterránea tradicional, que se ha sustituido por una "dieta mediterránea evolucionada", más rica en consumo de grasa animal.

Demasiada carne
Así, las grasas saturadas suponen el 12% de la ingesta total de energía de los adultos españoles, a pesar de que el consumo recomendado está entre el 7 y el 8%. También se toman demasiadas proteínas. En concreto, los hombres ingieren 400 miligramos al día de colesterol, aunque la ingesta recomendada es menos de 300.
Sin embargo, se ha reducido la toma de hidratos de carbono (42%), cuando la ingesta recomendada está entre el 50 y el 55% y la de fibra, que se sitúa en 23 gramos por día cuando lo recomendado es que se superen los 25 gramos diarios. También es insuficiente el consumo de frutas, verduras, hortalizas y leche.
"El 80% de los españoles con problemas de obesidad recibe consejo sanitario sobre perder peso, pero sólo el 40% lo sigue", añade este investigador.
Según este estudio el tabaquismo "sigue siendo muy elevado" en España. De hecho, el 28% de los adultos españoles fuma --el 15% a diario-- y el 25%, es decir, uno de cada cuatro españoles, es fumador pasivo. Además, el 33% de la población española sufre hipertensión. Casi dos tercios de estos pacientes saben que tienen este problema y de ellos, el 79% recibe tratamiento.
Fuera de control
Sin embargo, el 54% de los tratados están sin controlar. "Por tanto, poco más del 20% de los hipertensos españoles está bien controlado", destaca Banegas.
Asimismo, uno de cada dos adultos tiene alto el colesterol y la mitad de ellos no lo sabe. De quienes lo saben, sólo el 42% están tratados. Sin embargo, de los pacientes que reciben tratamiento, casi la mitad (47%) están sin controlar.
Casi el 7% de los adultos españoles son diabéticos y el 20% no sabe que lo son. De quienes sí lo saben, el 86% está tratado, pero el 31% está sin controlar. "Es decir, menos de la mitad (47%) de los diabéticos están controlados", asevera.

Para Rodríguez-Artalejo, estos datos, que no difieren demasiado de los de la última Encuesta Nacional de Salud realizada por el ministerio, muestran que los factores de riesgo cardiovascular de los españoles son ahora "algo más altos" de lo que eran en el pasado. Sin embargo, estos resultados se sitúan "en la línea de lo que está ocurriendo en otros países mediterráneos", por culpa del sedentarismo, el tabaco y de que "se come demasiado" en España, donde la dieta mediterránea tradicional a incorporado un excesivo consumo de carne.
Según Martínez Olmos, para el Gobierno "el factor de riesgo más preocupante es el tabaquismo". Considera que la situación cardiovascular de los españoles "puede mejorarse", tanto con información al ciudadano para mejorar su autocuidado como trabajando con los profesionales para optimizar el seguimiento de los pacientes.
nota
La información médica ofrecida en esta web se ofrece solamente con carácter formativo y educativo, y no pretende sustituir las opiniones, consejos y recomendaciones de un profesional sanitario.
Las decisiones relativas a la salud deben ser tomadas por un profesional sanitario, considerando las características únicas del paciente.

Los españoles no consideran que el sobrepeso afecta a su salud

EP

Última revisión jueves 28 de julio de 2011

Un 52% de los españoles padece sobrepeso pero sólo la mitad lo reconoce según revela el «II Estudio Internacional Bupa Health Pulse 201» que ha realizado Bupa y que ha centrado su atención en las enfermedades crónicas para lo cual ha realizado 13.373 entrevistas en 12 países.
El estudio también revela que el 68% de los españoles considera que tiene una vida sana y percibe su estado de salud como bueno. Sin embargo, la mitad de ellos reconoce que desearía perder peso aunque sólo el 7% de la población piensa que su salud no es adecuada. Es decir, los españoles no consideran que el sobrepeso afecte a su salud.
A nivel internacional, casi la mitad de la población tiene sobrepeso, concretamente el 49%, pero sólo un 36« » reconoce estar por encima del peso recomendado. Así, los países que más población tienen sobrepeso son Arabia Saudí y Estados Unidos con un 64 por ciento, aunque, lo reconocen en un 43 y un 40%, respectivamente. Por el contrario, el país con menos población con sobrepeso es China con un 21%, aunque un 25% de los ciudadanos considera que sí lo padece.
En esta misma línea destaca Tailandia donde un 28% de la población sufre sobrepeso pero el 44% piensa que lo tiene. Perder peso se ha convertido en uno de los objetivos prioritarios de la población internacional.
Perder peso
En este sentido, un 52% de la población internacional reconoce que quiere perder peso y es Nueva Zelanda el país donde más población desea reducir su talla, y China el país donde menos. No obstante, en Arabia Saudí, el 84% de los encuestados creen que están sanos. Por su parte, los tailandeses que participaron en este estudio apenas confían en tener una salud óptima, tan sólo un 28%o. Lo mismo les ocurre a los ingleses, que con un 22% y en primera posición, son los que más han contestado que no consideran tener una buena salud.
Como conclusión el estudio destaca que llegar a ser obeso es una enfermedad que sólo preocupa al 5% en todo el mundo y mayoritariamente a un 11% de las personas que viven Arabia Saudí. Sin embargo, los resultados del estudio muestran que al 53% de los encuestados en España le preocupa padecer cáncer por encima de cualquier enfermedad así como sufrir una demencia, en el 30% de los casos.
nota
La información médica ofrecida en esta web se ofrece solamente con carácter formativo y educativo, y no pretende sustituir las opiniones, consejos y recomendaciones de un profesional sanitario.
Las decisiones relativas a la salud deben ser tomadas por un profesional sanitario, considerando las características únicas del paciente.

Un poco de sobrepeso para vivir más

ABCSalud

Última revisión martes 08 de enero de 2013

¿Viven más las personas con sobrepeso? Según un controvertido trabajo publicado en
 Journal of the American Medical Association (JAMA) sí. El hallazgo, que va en contra de la ortodoxia científicaha desatado una controversia entre los expertos en obesidad. «Un montón de basura» o «un horrible mensaje» han sido algunos de los calificativos que ha merecido este trabajo entre la comunidad científica. Además, algunos científicos dudan de la metodología del trabajo.Un poco de sobrepeso para vivir más
Un estudio sugiere que tener sobrepeso mejora la supervivencia

Sin embargo éste no es el primer estudio que sugiere una asociación entre el peso y la mortalidad, pero sí es uno de los más grandes y más detallados que se han hecho. La investigación, ha sido realizada por científicos del Centro Nacional de Estadísticas de Salud de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC).
Tres millones
El equipo de Katherine Flegal analizó los datos de casi 100 estudios realizados en todo el mundo, más de tres millones de personas. Las investigaciones, que incluyeron a adultos con peso normal, con sobrepeso, obesidad y obesidad mórbida, compararon las tasas de mortalidad de los participantes con sus Índices de Masa Corporal (IMC), que es la forma como se mide la obesidad comparando el peso y la altura.

La medida de un IMC sano oscila entre 18,5 y 25. Sin embargo, el estudio encontró que la gente con un IMC de entre 25 y 30 (considerado sobrepeso) tenían una probabilidad de morir prematuramente un 6% menor que los que tenían un IMC considerado saludable. Las personas con obesidad moderada (con un IMC de entre 30 y 35) no mostraron diferencias en el riesgo de morir con aquellas con IMC sano, aunque tener peso más bajo del normal u obesidad severa sí redujo la expectativa de vida.

A tenor de estos datos los investigadores creen que el sobrepeso está asociado con un riesgo significativamente menor de morir por cualquier causa. Las posibles explicaciones, dicen los investigadores, incluyen que quizás las persona con sobrepeso buscan con más frecuencia tratamientos médicos, por ejemplo para controlar la presión arterial, o quizás el peso adicional ayuda a la gente a sobrevivir cuando está gravemente enferma en un hospital.

Los investigadores reconocen no obstante que sólo analizaron las muertes de los participantes y no los años que pasaron sanos o libres de enfermedades.

Críticas
Las críticas al estudio no se han hecho esperar. «¿Alguna vez ha visto a un ser humano de 100 años de edad que tiene sobrepeso?», dijo John Wass, vicepresidente del Colegio Real de Médicos de Reino Unido, a la BBC. «La respuesta es: probablemente no».

Según este experto las personas de mayor tamaño mueren años antes que las de peso sano y esto, dice, se debe a problemas asociados como altos niveles de diabetes tipo 2. «Hay evidencia enorme que afirma lo contrario. Un sinnúmero de investigaciones apuntan en la otra dirección», afirmó.

Otros expertos han criticado los métodos de investigación utilizados en el estudio. «Algunos participantes delgados estaban enfermos, y la gente enferma tiende a morir más temprano», comentó Donald Berry, de la Universidad de Texas (EE.UU.). Para Walter Willett, de la Escuela de Salud Pública de Harvard (EE.UU.), «esto es un montón de basura incluso más grande» que el estudio que llevó a cabo el mismo grupo de científicos en 2005.
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Para la obesidad, viagra

EP

Última revisión viernes 18 de enero de 2013

El fármaco contra la
 disfunción eréctil Viagra podría ayudar a luchar contra la obesidad al actuar sobre las células de grasa blanca, tal y como ha evidenciado una investigación realizada por la Universidad de Bonn (Alemania) y publicada por la revista The Journal of the Federation of American Societies for Experimental Biology (FASEB).Para la obesidad, viagra
Ratones obesos
Al menos eso han descubierto los expertos en un estudio realizado en ratones, en los que este compuesto «modifica» las células de grasa blanca. Por ello, deducen que «potencialmente podría derretir la grasa de alrededor de la cintura», además de disminuir el riesgo de otras complicaciones causadas por la obesidad.

Viagra, cuyo principio activo es el sildenafilo, se utiliza para tratar la disfunción eréctil, ya que asegura el suministro de sangre necesario para poder tener una erección, indican. Sin embargo, ya desde hace un tiempo se ha observado que se muestra como un «resistente» a la obesidad, declaran. Por ello, los investigadores de este centro universitario germano, junto con expertos del Instituto Federal Alemán de Medicamentos y Productos Sanitarios y del Instituto Max Planck para la Investigación del Corazón y Pulmón, se han decidido a realizar este estudio.
Efectos increíbles
Este equipo de investigación, dirigido por Alexander Pfeifer, administró viagra a roedores durante siete días, tras lo que se observaron «efectos increíbles», indica otra de las autoras, Ana Kilic. En concreto, se observó que las células de grasa blanca «se transformaron» derritiendo la grasa acumulada. Además, los expertos han confirmado que viagra «impide» que se acumulen lípidos y que liberen hormonas causantes de inflamación. Este proceso es el causante del aumento del riesgo de padecer enfermedades crónicas. Por todo lo anterior, Pfeifer concluye que este fármaco, además de minimizar los problemas de erección, «también puede reducir el riesgo del aumento excesivo de peso». Sin embargo, descarta que viagra haga perder «rápidamente» los kilos de más.
nota
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La banda gástrica es una eficaz solución a largo plazo para la obesidad

ABCSalud

Última revisión lunes 21 de enero de 2013

La banda gástrica es una eficaz solución a largo plazo para la
 obesidad, tal y como ha demostrado una investigación realizada por el Centro de Investigación de la Obesidad y la Educación (CORE) de laUniversidad de Monash en Melbourne (Asutralia). Este trabajo, que ha sido publicado por la revistaAnnals of Surgery y se ha extendido durante 15 años en el tiempo, evidencia que la banda gástrica laparoscópica ajustable es una estrategia «segura y eficaz» para la gestión de esta patología «a largo plazo».La banda gástrica es una eficaz solución a largo plazo para la obesidad
Ya hay una solución disponible a largo plazo para la obesidad

Así lo aseguran los expertos tras comprobar promedios de pérdidas de 26 kilos por paciente a los 10 años de ser tratado de esta forma. Para alcanzar este hallazgo, el equipo de investigación dirigido por el profesor Paul O'Brien ha estudiado a 3.227 pacientes a los que se les ha pues uno banda gástrica «entre 1994, cuando el procedimiento se introdujo por primera vez, y 2011». De ellos, el 78 por ciento fueron mujeres. Para el experto, los resultados obtenidos evidencian que «hay una solución disponible a largo plazo» para los enfermos de obesidad. Además, considera que su «beneficios duraderos» de pérdida de peso sustancial «pueden cambiar la vida de las personas que son obesas al hacerles vivir más tiempo y ser más saludables».
Diabetes
Por otro lado, O'Brien destaca que esta cirugía «tiene también importantes implicaciones para el control de la diabetes tipo II», una enfermedad que «está fuertemente asociada con el sobrepeso». Este tratamiento «puede llevar a un control efectivo de los niveles de azúcar en la sangre sin la necesidad de medicamentos en alrededor de tres cuartas partes de los casos», confirma. Por último, el especialista de la Universidad de Monash lamenta que el acceso a la cirugía de pérdida de peso en Australia sigue siendo «muy limitada» para muchos pacientes obesos. Ante ello, subraya que se está «trabajando duro» para mejor este aspecto.
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Obesos, pero sanos

R.I.

Última revisión miércoles 05 de septiembre de 2012

Las personas pueden ser
 obesas, pero metabólicamente saludables y estar en forma, sin que ello suponga tener un mayor riesgo de desarrollar o morir por enfermedad cardiovascular o cáncer que aquellas personas con un peso normal. Eso es lo que dice el estudio más grande realizado hasta ahora sobre este tema, que se publica hoy en European Heart Journal, y que ha coordinado Francisco Ortega, del Departamento de la Actividad Física y el Deporte de la Universidad de Granada  y del Departamento de Biociencias y Nutrición del Instituto Karolinska (Suecia).Obesos, pero sanos
En determinadas situaciones, la obesidad no se relaciona con un mayor riesgo de mortalidad asociada a enfermedad cardiovascular. Fotolia

Los resultados, explica a ABC Ortega, demuestran que hay un subgrupo de personas obesas que son metabólicamente saludables, es decir, que no sufren patologías como resistencia a la insulina, diabetes y colesterol alto o hipertensión arterial, y que además tienen una buena condición física. Y es un número nada despreciable, dice este investigador: «el 46% de las 43.265 personas analizadas en este trabajo eran metabólicamente sanos». Es decir, subraya Ortega, «ser obeso no parece tener un efecto perjudicial sobre su salud y, lo más importante, los médicos deberían tener esto en cuenta cuando atienden a una persona obesa».

Es cierto que la obesidad está ligada a un gran número de enfermedades crónicas, como la enfermedad cardiovascular o el cáncer. Sin embargo, explica Ortega, de alguna manera este subgrupo de pacientesparecen estar protegidos de las complicaciones metabólicas relacionadas con la obesidad. «Tienen una mayor capacidad cardiorrespiratoria que otros individuos obesos, pero, hasta ahora, no se sabía hasta qué punto estas personas metabólicamente sanas, pero obesas, tenían un menor riesgo de enfermedad o de muerte prematura».
Forma física
Ortega, que durante la investigación trabajaba en la Universidad de Carolina del Sur (EE.UU.) bajo la dirección de Steven Blair, subraya que el hecho diferencial de este análisis es que no sólo se ha tenido en cuenta la obesidad, «que sí es factor de riesgo cardiovascular», sino otros parámetros fundamentales:la forma física y el estado metabólico. Y, asegura, si se contemplan todos estos factores en conjunto vemos que una grande parte de los obesos, casi la mitad, «están sanos».

El estudio se inició en 1979 y los investigadores siguieron a los pacientes hasta 2003. Según Ortega, todos completaron un cuestionario detallado, con información de sus antecedentes médicos y su estilo de vida; además, se les realizaba un examen físico que incluía una prueba de esfuerzo para evaluar su aptitud cardiorrespiratoria y se valoró su Índice de Masa Corporal (IMC) y su porcentaje de grasa corporal.

Los resultados mostraron que las personas metabólicamente sanas, pero obesas, tenían un riesgo de un 38% menor de mortalidad por cualquier causa que las personas obesas metabólicamente poco saludables, mientras que no se observaron diferencias significativas entre los obesos y metabólicamente sanos y las personas con un peso normal y sanos desde un punto de vista metabólico. Y además, el riesgo de desarrollar o morir por enfermedad cardiovascular o cáncer se redujo entre un 30-50% en las personas obesas, pero metabólicamente sanas.
Ortega subraya que hay dos conclusiones principales que se derivan del estudio. En primer lugar, se debe considerar una mejor condición física como una característica de este subgrupo de obesos metabólicamente sanos. Además, « nuestro estudio muestra por primera vez que los individuos obesos, pero metabólicamente sanos, tienen un pronóstico similar al de las personas con peso normal y metabólicamente sanas»
Los resultados, a juicio de Ortega, sugieren que los médicos deben tener en cuenta que «no todas las personas obesas tienen el mismo pronóstico». Se deben valorar, resalta, marcadores de la condición física y del estado metabólico para hacer una mejor estimación del riesgo de enfermedad cardiovascular y de cáncer en estos pacientes obesos.

La «paradoja de la obesidad»
El otro estudio, realizado en la Academia Sahlgrenska de la Universidad de Gotemburgo (Suecia), ha analizado datos de más de 64.000 pacientes del Registro sueco de angiografía coronaria y angioplastia, y parece confirmar lo que se denomina la «paradoja de la obesidad», que sugiere que una vez que una persona ha desarrollado una enfermedad cardiaca parece tener un menor riesgo de morir si tiene sobrepeso o es obeso, que si su peso es normal o bajo.

Los investigadores estudiaron a 64.436 pacientes que habían desarrollado un síndrome coronario agudo -angina inestable o infarto de miocardio- y que se habían sometido a una angiografía coronaria entre mayo de 2005 y diciembre de 2008. Según explicó Oskar Angerås, coordinador de la investigación, los pacientes con el riesgo más bajo eran, paradójicamente, los que tenían con sobrepeso u obesidad, con un IMC que van de 26,5 a 35 kg/m2. «El riesgo de mortalidad por enfermedad cardiovascular más alto se encontró en los pacientes con un peso muy bajo y en aquellos con obesidad mórbida».
Sin evidencias
Se sabe que mantener un peso saludable es una de las vías para evitar el desarrollo de problemas de corazón. Sin embargo, los investigadores advierten que los consejos para reducir el peso se han extendido a los pacientes con sobrepeso y obesos que ya han desarrollado problemas de corazón, a pesar de que apenas hay evidencias científicas de que sea una medida eficaz. «Creemos -señalan los investigadores suecos- que no hay evidencias que demuestren que la reducción de peso por sí misma tenga un valor predictivo positivo después de haber sufrido un síndrome coronario. En realidad, algunas evidencias sugieren que la pérdida de peso puede, de hecho, tener un efecto negativo».

En un editorial que acompaña a ambos informes, se señala que los datos de estos y de otros estudios disponibles permiten concluir que la pérdida de peso en pacientes con enfermedades crónicas y un IMC <40 kg/m2 siempre es malo; «de hecho no existe un solo estudio que demuestre que la pérdida de peso en la enfermedad crónica prolongue la supervivencia de los pacientes». Y añade que, en este contexto, el tejido graso tiene distintos efectos beneficiosos, «y se debe reconocer que la obesidad no está necesariamente asociada con la función metabólica anómala».
nota
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Regresa la «enfermedad de los reyes»

Agencias

Última revisión jueves 04 de octubre de 2012

Un estudio publicado en
 Rheumatology sugiere que se está produciendo un aumento en el número de personas afectadas de gota. El trabajo, que comparó cifras de la prevalencia de la enfermedad en Nueva Zelanda e Inglaterra, ha visto que los casos de gota se han duplicado en los últimos diez años.Regresa la «enfermedad de los reyes»
La gota es 4 veces más frecuente en los hombres que en las mujeres. Foto Wikipedia
Durante siglos se la presentó como una enfermedad asociada a los grandes banquetes de glotones y reyes: el enfermo más famoso fue Enrique VIII. Pero hoy en día la gota parece estar más vinculada a la obesidad, la mala dieta, el consumo excesivo de alcohol y enfermedades cardiovasculares como la hipertensión.
La gota es una forma de artritis inflamatoria que ocurre cuando se acumulan cristales de urato (ácido úrico) en las articulaciones y otras partes del cuerpo. Esta acumulación de ácido úrico en la sangre surge cuando los riñones no son capaces de desechar el compuesto con la rapidez necesaria. Las crisis a menudo surgen súbitamente y se caracterizan por un dolor muy intenso, por lo general en el dedo gordo del pie.
El doble
Se calcula que la enfermedad afecta a entre 1% y 2% de la población en occidente. Pero según el último estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Queensland, Australia, en la última década las cifras de la enfermedad se han duplicado.
El incremento, creen los investigadores, puede deberse a la longevidad, los cambios en la dieta y el aumento en los casos de hipertensión, el cual siempre ha estado asociado a la gota. Los investigadores compararon el número de admisiones hospitalarias de pacientes con gota durante un período de diez años, de 1999 a 2009, en Inglaterra y Nueva Zelanda.
Los investigadores han visto que en esa década el número de casos se incrementó cada año 5,5% en Nueva Zelanda y 7,2% en Inglaterra. Las cifras mostraron que hubo 10.241 admisiones por gota en Nueva Zelanda y 32.741 en Inglaterra. En total, al término de los diez años, se observó un «drástico aumento» de 86,6% en las admisiones hospitalarias por causa de la enfermedad.
Cardiopatías
Cuando se analizaron las causas se encontró que la mayoría de los casos estaban asociados a enfermedades cardiovasculares, principalmente hipertensión (39%), seguido de enfermedad renal (27%) y diabetes (27%).
Los datos también mostraron que las personas que sufrían gota junto con otro trastorno, como insuficiencia cardíaca o enfermedad cardiovascular, tenían una menor probabilidad de supervivencia que los que fueron admitidos en el hospital únicamente por gota.
Factores de riesgo
El estudio no investigó los factores de riesgo de la enfermedad. No se documentó el número de pacientes que fueron hospitalizados por gota y que eran obesos o tenían sobrepeso. Pero tal como afirman los expertos, se sabe que la obesidad, el sobrepeso, la falta de ejercicio y la dieta han contribuido al incremento de enfermedades cardiovasculares en el mundo.
Esto sugiere que la epidemia de obesidad, que afecta tanto a Inglaterra como Nueva Zelanda, podría también ser responsable del drástico aumento en el número de casos de gota. Philip Robinson, quien dirigió el estudio, comentó a la BBC: «Este es el primer estudio que describe la epidemiología de las admisiones asociadas a la gota en un país entero. Las admisiones se están incrementando en ambos países estudiados».
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Cuidado con la circunferencia de la cintura

Ernesto Ortega

Última revisión martes 05 de junio de 2012

El tamaño de nuestra cintura se asocia con el riesgo de diabetes tipo 2, independientemente del índice de masa corporal (IMC), de acuerdo con un trabajo publicado en
 PLoS Medicine. El informe señala que la asociación de tanto la IMC y la circunferencia de la cintura está relacionada con un mayor riesgo de diabetes tipo 2; sin embargo, la circunferencia de cintura es un factor de riesgo más fuerte en mujeres que en hombres.Cuidado con la circunferencia de la cintura
La circunferencia de la cintura está relacionada con el riesgo de diabetes, independientemente del índice de masa corporal. Fotolia

Estos resultados sugieren que la medición selectiva de circunferencia de la cintura en los individuos con sobrepeso podría ser una estrategia efectiva para la prevención de la diabetes porque, según los investigadores, permitirá la identificación de un subgrupo de alto riesgo de personas que podrían beneficiarse de los consejos de un estilo de vida saludable.
«Nuestros resultados muestran claramente el valor que la medición de circunferencia de la cintura puede tener en la identificación de las personas que, entre la gran población de personas con sobrepeso, tienen un mayor riesgo de diabetes».
nota
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Las decisiones relativas a la salud deben ser tomadas por un profesional sanitario, considerando las características únicas del pacient

Adiós a la ‌«barriga cervecera »

EP

Última revisión jueves 10 de mayo de 2012

Investigadores del
 Brigham and Women's Hospital de Boston (Estados Unidos) han descubierto que lacapsaicina, componente del chile responsable de la sensación de ardor que suele provocar la salsa picante, puede ser clave para reducir la grasa abdominal visceral conocida comúnmente como «barriga cervecera».Adiós a la ‌«barriga cervecera »
La capsaicina puede ser clave para reducir la «barriga cervecera».

Así se desprende de un estudio que publica en su último número la revista Digestive Diseases and Sciences, que ha probado la eficacia como tratamiento bariátrico de la vagotomía y la desaferentación vagal, que utiliza este compuesto.

La vagotomía consiste en extraer el nervio vago, que envía información entre el intestino y el cerebro, mientras que el segundo procedimiento, que también implica el nervio vago, consiste en utilizar lacapsaicina para destruir sólo ciertas fibras nerviosas en lugar de eliminar por completo el nervio. En concreto, acaba con aquellas fibras nerviosas que llevan señales desde el intestino al cerebro, dejando intactas las fibras nerviosas que envían señales en la dirección opuesta, desde el cerebro hasta los intestinos.
Menos grasa corporal
Después de probar las dos cirugías en el laboratorio, los investigadores encontraron que la vagotomía reduce significativamente la grasa corporal, incluida la grasa abdominal visceral o «barriga cervecera », como la han llamado los propios autores, un marcador importante de la obesidad que también ayuda a predecir enfermedades asociadas, como la diabetes.

Por su parte, la desaferentación vagal también mostró una reducción de dichas grasas de forma notable, pero en menor grado. «La reducción de la grasa visceral es particularmente importante», ha explicado Ali Tavakkoli, autor del estudio. La ventaja de esta última, no obstante, es que está asociada a una menor incidencia de efectos secundarios.

Los investigadores han reconocido que aún queda trabajo por hacer para corroborar si estas cirugías se pueden utilizar en los seres humanos, y si la capsaicina puede ser aplicada directamente a las fibras vagales humanas como parece prometer el estudio. «Como la demanda de cirugías para perder peso y la obesidad están aumentando, será necesario el uso de procedimientos cada vez menos invasivos», ha apuntado Tavakkoli.
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Los hombres españoles, entre los más obesos de la UE

Agencias

Última revisión jueves 24 de noviembre de 2011


Los hombres españoles están entre los que más problemas de obesidad presentan en la Unión Europea, de acuerdo a los datos publicados este jueves por la Oficina europea de estadística (Eurostat), que coloca a los españoles en el séptimo puesto de un ranking de los hombres más obesos, por detrás de Malta, Reino Unido, Hungría, República Checa, Grecia y Polonia.

En el caso de las mujeres, el resultado es inverso ya que las féminas españolas se colocan entre las menos obesas de los países de la Unión Europea tenidos en cuenta para esta encuesta. Las españolas ocupan el puesto 14 con un porcentaje del 14,4%. Además, dentro de España el porcentaje de hombres obesos también supera la cifra femenina, y son el 17% de españoles los que presentan obesidad, frente al 14,4% de las españolas.
19 países de la UE
De los países estudiados, Reino Unido y Malta son los que mayor población obesa registra. En el caso de las mujeres, el 23,9 de las británicas y el 21,1 de las maltesas sufren obesidad, mientras que los mismos problemas de peso los sufren el 24,7% de los hombres en Malta y el 22,1% de los británicos. La oficina de estadística europea apunta también que la proporción de personas con problemas de obesidad aumenta según el tramo de edad que se estudia, pero tiende a disminuir cuanto mayor es el nivel educativo. En el estudio participan 19 países de la Unión Europea y quedan fuera del análisis Dinamarca, Irlanda, Lituania, Luxemburgo, Países Bajos, Portugal, Finlandia y Suecia.
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La obesidad y el sobrepeso afectan a más de la mitad de la población adulta y al 44% de la infantil

ABCSalud

Última revisión jueves 13 de diciembre de 2012

Hoy viernes se celebra el
 Día Nacional de la persona Obesa y la Sociedad Españolas para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) y de Endocrinología y Nutrición (SEEN) han aprovechado para denunciar que más de la mitad de la población adulta y al 44% de la infantil en España es obesa o tiene sobrepeso.La obesidad y el sobrepeso afectan a más de la mitad de la población adulta y al 44% de la infantil
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Así, han advertido que la alimentación de los españoles se va alejando cada vez más de una dieta mediterránea y saludable. En general, señalan, consumimos pocas verduras y frutas (a diario sólo el 43% de la población toma verduras y hortalizas y un 37,8% fruta), tomamos pocos cereales integrales, legumbres y frutos secos. Así el consumo de hidratos de carbono (41,4% de las calorías diarias) y fibra es menor de lo que se recomienda. Por el contrario, ingerimos muchas proteínas y grasas saturadas, sobre todo a través de los productos cárnicos, los lácteos enteros, y alimentos manufacturados como la bollería industrial. También es excesivo nuestro consumo de sal, con una media de 10g/día.
Dieta mediterránea
«Nos estamos apartando cada vez más de la llamada 'dieta mediterránea', ya que se ingieren menos verduras, frutas, pescado y legumbres y más cantidad de proteínas de origen animal. Todo ello nos aleja de lo que son los estándares de la alimentación ideal», asegura Alberto Goday, de la SEEDO. Cualquier alimento es bueno, no hay que demonizar ni prohibir a ninguno, pero la cuestión está en la proporción en la que los tomamos. «Algo tan sencillo como moderar las raciones es una pauta muy válida para ayudar a controlar el incremento de peso», comenta.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) se prevé que para el 2015 un total de 41 millones de personas fallecerán en el mundo de enfermedades crónicas a consecuencia de una alimentación inadecuada, consumo de tabaco y falta de actividad física. La diabetes, la hipertensión arterial, la hiperlipemia y la apnea del sueño son tres veces más frecuentes en las personas con obesidad, así como la enfermedad coronaria, la artrosis y la gota. Asimismo existen evidencias de que la presencia de obesidad conlleva un aumento del riesgo de algunos tipos de tumores, como el cáncer de mama o el de colon.
Plato ideal
Por ello, con motivo de este día estas sociedades se han unido para diseñar un «plato ideal» que ayude a controlar el peso y a combatir la obesidad. Una sencilla guía, complementaria a la pirámide alimenticia, que intenta aclarar a la población qué alimentos se deben consumir a lo largo del día, en qué cantidades y cuáles otros se deben tomar de manera excepcional. «Teniendo en cuenta que en nuestro país hay un incremento constante y alarmante año tras año de las cifras de sobrepeso y obesidad, creemos que la población no está suficientemente concienciada y que, por lo tanto, seguimos comiendo mal, explica Goday. En este contexto, Goday afirma que desde las sociedades científicas debemos insistir en educar y animar a la gente a cambiar sus hábitos de vida de forma progresiva. «Por ello, en el plato que hemos elaborado se incluyen unos sencillos consejos que ayudan a saber qué alimentación es la más saludable. Todos tenemos que hacer un esfuerzo por comer mejor, aunque las circunstancias no nos acompañen, ya que el comer deprisa fuera de casa, no hacerlo alrededor de la mesa con toda la familia, comer mientras se ve la televisión o lo que es peor aún delante del ordenador, etc son factores que está demostrado científicamente que determinan que haya más obesidad. Para mejorar esta situación deberíamos volver a los patrones más clásicos de alimentación, ya que actualmente se ha roto el equilibrio entre las calorías que consumimos diariamente y las que gastamos, lo que conlleva un incremento de grasa corporal y el consiguiente aumento de peso ».
Porque, como indica Irene Bretón, de la SEEN,«es fundamental saber lo que tenemos que comer y hacerle entender a la población que lo que pongas cada día en tu plato va a determinar no sólo tu peso sino también tu salud. En muchos casos, tenemos unos hábitos adquiridos que pueden no ser los más adecuados para nuestra salud y hay que aprender a cambiarlos para prevenir posibles enfermedades como son la obesidad y sus consecuencias». En su opinión, toda la información es bienvenida, y está bien saber qué alimentos se debe consumir diariamente, pero sobre todo en qué proporción y cómo repartirlos a lo largo del día. «Hay que conocer lo que nos aporta cada alimento y saber, por ejemplo, que las legumbres están tanto en el grupo de los hidratos con los cereales como en el de las proteínas, y que se pueden combinar para hacer que nuestra dieta sea más variada. Comer sano no es sólo tomar verdura y un filete a la plancha, sino que se pueden tomar muchas cosas de manera equilibrada y bien distribuida a lo largo del día».
Aceite de oliva
En el «plato ideal» se anima a aumentar el consumo de verduras, hortalizas y frutas, cereales, sobre todo integrales, legumbres y grasas saludables como el aceite de oliva, a la vez que se recomienda disminuir los lácteos enteros y optar por los desnatados, la carne roja rica grasa a favor de las magras, y comer más pescado. Asimismo, consumir un puñado de frutos secos al día también puede ser muy beneficioso para prevenir las enfermedades crónicas sin aumentar el riesgo de obesidad.

Para ambas sociedades, el «plato ideal» es un intento de llegar a la mayor parte de la población a través de unas sencillas imágenes. «Aunque la pirámide sigue siendo perfectamente válida -asegura Bretón- «creemos que el plato es más ilustrativo para representar con más claridad los alimentos que deben estar en la base de la alimentación diaria. De manera tradicional en nuestro país se ha utilizado la rueda de los alimentos y esto es una nueva versión. Es importante matizar que este plato no es individual, sino que representa lo que debes tomar a lo largo del día».

Ejercicio físico
A la alimentación saludable para controlar el peso hay que añadir la práctica de ejercicio físico de manera regular, caminar al menos 30 minutos al día, así como dormir las horas suficientes y controlar el estrés. Otro consejo es comer despacio, en un lugar adecuado y siempre que se pueda en familia, ya que los niños aprenden con el ejemplo. «Es cierto que comer peor está asociado al tipo de vida que llevamos, pero esto no es excusa para seguir haciéndolo mal, ya que hay opciones para hacer que nuestra dieta sea variada y adaptarla a nuestro estilo de vida, pero siempre con un conocimiento y con un deseo de querer hacerlo bien», añade Bretón.
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